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lunes, 8 de agosto de 2016
LIBRO MAESTRIA EN FELICIDAD (Chamalu) Carta-25
CAPITULO-25
La vida tampoco estaba presente en su vida.
Me impresiona encontrar gente que no está viva ni muerta, solo está, como objetos que alguien dejó accidentalmente.
Hay que ver qué paso para haber llegado a este punto.
Los manicomios compiten con las cárceles; una vez, el interno de un psiquiátrico, luego de acercarse a la valla que separaba la institución de la calle, llamó a un transeúnte para preguntarle de inmediato si eran muchos ahí adentro.
Todo depende del punto de vista, quizá los cuerdos son los más peligrosos, tal vez los locos permanecen en esos centros como refugios para evitar ser agredidos por los habitantes del «cuerdocomio». Con la vida ausente, la felicidad es desconocida, el amor reducido a emoción peligrosa, mientras la libertad se pasea de puntitas, evitando ser descubierta.
Se han encontrado libertades llenas de cadenas y premios nobel de la paz declarando la guerra. Ese día no tenía comida cerca, para qué tener hambre si no hay posibilidad de comer, me dije a mí mismo, a tiempo de postergar esa necesidad fisiológica. Durante mucho tiempo dormí sin comer en la noche, hasta cuando escuché el grito de mi cuerpo, que amenazó derribar mi salud a patadas e interrumpir mi intensidad existencial.
Tomé nota de la advertencia, no quiero estar fuera de combate antes de que toque la campana final.
El último en marcharse de mi penúltima conferencia fue un anciano que me confesó que nadie le había enseñado a vivir; bromeó con haberse dedicado a todo menos a aprender a vivir.
Él creía que era el único que había cometido semejante horror. Antes de que se enterara de la verdad, le sugerí aporrear a todos sus miedos y por la ranura que tiene toda razón, descubrir que afuera hay más, que la magia, la felicidad y el éxtasis son parte de la vida y que nunca es demasiado tarde para reencontrarse con ella. Entonces se sentó en el escalón de la salida y, mirando al suelo, como si buscara algo, me dijo: no quiero volver a casa.
Entonces le dije: «La clave es el autoconocimiento».
Precisas conocerte, porque al conocerte podrás transformarte y con ello crecer, y al crecer, recuperar tu visión y comprender tu misión. Ten tiempo para reflexionar, para aprender sobre ti, ello te permitirá llegar al punto de manejar tu energía y conocer mejor a los demás, que ya no serán una amenaza para ti sino una fuente de aprendizaje o una oportunidad para ejercer la solidaridad. Libérate de todo pensamiento, emoción y hábito negativo; piensa lo que piensas, observa lo que sientes; las emociones y sentimientos son efímeros, por eso la felicidad no es nada de eso. Conócete, no vivas con un extraño; cambia las creencias que te limitan, renuncia a la falsa necesidad de impresionar a los demás, practica la maravillosa y sanadora amnesia selectiva. ¿Sabías que el camino al autoconocimiento es el mismo que el de la felicidad? Que la edad que tengas no sea un motivo de desánimo. Mientras estés vivo, debes estar disponible a la vida y sus sorpresas. Fórmate y transfórmate, pon más energía y tiempo en lo que son tus prioridades; desde hoy, todo lo que hagas, hazlo con conciencia, exígete mucho a ti y poco a los demás y no esperes que todos te traten bien, ese es un lamentable vicio que más temprano que tarde genera sufrimiento.
Haz lo correcto, aunque te critiquen, recuerda que no hay autoridad por encima de tu conciencia; iníciate a la vida plena y esto no es otra cosa que embarcarte en un proceso de autoobservación, que te permita identificar tus fortalezas, tus talentos, tus virtudes; apóyate en ellos para trabajar tus debilidades, para alquimizarlos y transmutarlos, para convertir lo inferior en superior.
De manera simultánea, podrás, en un contexto meditativo o reflexivo, desde tu alerta sereno, identificar las oportunidades que te da la vida para crecer y disfrutar, para ayudar y aprender y, junto a ello, para estar consciente de los riesgos de una vida sin crecimiento, y de todas las amenazas y distracciones que podrían boicotear tu evolución.
Recuerda también que con la edad puede aumentar la capacidad de ser feliz, porque ya aprendiste que las cosas y personas no son para siempre. Eso te dejará una saludable sensación de libertad, que no te exime de vivir con pasión lo que elijas; el desapego será la vacuna contra el sufrimiento.
Las emociones pueblan nuestros cuerpos, los pensamientos revolotean en torno nuestro; por razones de higiene vibratoria, solo recuerda lo positivo, escribe cada día tu diario de aprendizaje; ¿sabías que la gente que no hace trabajo interior no puede ser feliz, no llega a conocerse ni sabe estar sola? Por ello los suicidios son más frecuentes en las personas que viven solas. En este proceso de conocerte, lo fundamental es observarte, mira por ejemplo cuántas cosas repites mecánicamente de lo que decían o hacían tus padres. En verdad, no se puede aprender a vivir en el siglo X X I sin escuchar las voces de los abuelos indígenas de todo el mundo. Finalmente, quiero decirte, no seas perezoso, sé feliz.
Conocerse es enderezar el destino, tan distorsionado en este tiempo; es soplar las brasas y despertar los talentos; es descuidar al qué dirán y trepar hasta lo más alto de ti y, desde ahí, desatar los huracanes de voluntad con los cuales se encenderán los motores de tu crecimiento.
Por favor, no apiles más ganas, si no, no te atreverás a lanzarte al vacío de lo nuevo; imagínate que a la oruga solo le crecen alas cuando se atreve a lanzarse al abismo, es en el proceso de la caída, en pleno ojo de la incertidumbre, cuando descubrirá su verdadera fuerza y ese potencial pendiente de ser liberado.
Es un espectáculo indescriptible el comenzar a conocerse, a reconocerse, a enamorarse de la vida y reactivar su magia y perfumar los instantes y acarrear todas las oportunidades y ponerlas en fila por orden de importancia.
Si te miras profundamente, te darás cuenta de que una parte de ti te venía pidiendo esto hace mucho tiempo. Ahí te dejo la ventana abierta, la información según la cual el naufragio existencial no es destino inevitable. En la próxima cita, quiero compartir contigo el polémico tema del paradigma y su cambio; también es posible disfrutar de esta revolución interior. Ahí te espero.
Chamalú
http://elnuevodespertardelser.blogspot.com.es/
LIBRO MAESTRIA EN FELICIDAD (Chamalu) Carta-24
CARTA-24
Cuando llegué a casa de la tía abuela ese domingo, encontré a todos sus hijos sentados alrededor de la rutina.
El hijo mayor tenía aspecto de un ejecutivo tan exitoso como estresado; el segundo, guardaba un silencio funerario, el último no tenía indicios de haber conocido la felicidad, su aspecto, a simple vista, revelaba las cicatrices de una vida sin vida. Probablemente son productos de los golpes y caídas, en el camino de la vida, pienso. La infelicidad del último hijo, parece estar en avanzado estado de descomposición.
La ausencia de felicidad en la vida deja el alma magullada y, en algunos casos, incluso fracturas de los principios y valores, y una grave anorexia existencial, consecuencia del déficit ético, que caracteriza su vida. Me incorporo al ritual familiar, la atmósfera permanece ennegrecida, mis pensamientos no concuerdan con los diálogos vigentes, me siento extraño, recuerdo al hombre en silla de ruedas (su alegría de vivir es contagiosa) y a esa mujer con una precaria casa vacía, ella sentía que no le faltaba nada. Contemplé la sociedad, todos estaban sentados, pero mi vida permanecía de pie; su existencia parecía haberse acostado en la alfombra de la resignación. El reloj continúa marcando el paso de la vida, la lluvia insiste en reorganizar todo en términos húmedos, la artritis de la tía abuela es el espejo donde se refleja una vida de rigideces y sufrimientos. Quiero decirte algo: la vida sin autogobierno mental y emocional es un barco a la deriva, en el océano de un entorno impredecible. Las emociones son el motor de la vida, sin embargo, motor encendido sin dirección es garantía de autodestrucción.
La felicidad que te propongo, recuérdalo, es independiente del entorno; en ese sentido es preciso que aprendas la habilidad de mantenerte siempre sereno y en paz, con bienestar todo terreno y creciente alegría. Si permaneces en tu centro, las adversidades solo serán factores fortalecedores, pero deberás gobernar bien tus emociones y graduarte de experto en controlar tus pensamientos, ese es el camino de la imperturbabilidad.
Acepta que no todo depende de ti, selecciona la influencia que quieres recibir del entorno, importa menos lo que pasa afuera, cuando en verdad lo que cuenta es lo que ocurre dentro, y ahí, si aprendiste a gobernarte, gobiernas tú, es decir que nadie podrá ponerte mal contra tu voluntad. Encuentra significado a todo, en especial a las dificultades; comprenderlas de esta manera simplifica el camino para superarlas.
Repítete a ti mismo: «No pasó nada», de esta manera tú eliges la interpretación de lo que pasa y eso te otorga un sorprendente poder. El que algunas cosas salgan mal o diferente a lo esperado, no cambia este enfoque, ni siquiera el que sientas dolor o tristeza, pero cuida de no identificarte con ello ni permanecer mucho tiempo en esa emoción, que resulta aceptable si es fugaz.
Tu felicidad solo depende de ti y nunca de las circunstancias en las que te encuentras. Si permites que tu felicidad provenga de afuera, en cualquier momento recibirás influencias negativas. Cuando te ataquen o critiquen observa y obsérvate, observa todo serenamente; si controlas tus pensamiento y emociones, controlas tu vida. Entrena tu mente para permanecer en tu centro y desde él para preservar tu felicidad; actúa como actúan los felices, ellos son gente todoterreno y, fundamentalmente, son personas coherentes con sus principios.
Presta especial atención a la manera como interpretas lo que ocurre, a menudo la gravedad de los acontecimientos no es algo inherente a la situación sino a la manera de interpretarlos.
En este proceso, ayuda mucho el funcionar con emociones positivas y pensar siempre en positivo.
Nunca sientas envidia ni rencor, nunca miedos ni soberbia, sin embargo, evita también el exceso de precaución y no esperes que todos te traten bien. Elimina de ti todo lo que te molesta o interfiere, desarrolla una gran paciencia y asegúrate de que nada ni nadie te robe tu felicidad.
No prometas lo que no está en tus manos; siempre que sea necesario, calma tu mente. Donde sea que te encuentres, despliega el alerta sereno, porque si permites que otros te quiten la felicidad, estarás perdido. Recuerda que la serenidad, es decir la paz, es consecuencia de la felicidad, del amor y la libertad, es decir de aprender a vivir. De esta manera la vida se convierte en multidimensional aventura, cada día en un reto maravilloso, cada situación en un saber dialogar inteligentemente con el entorno, sin bajar el nivel vibratorio ni interrumpir la felicidad.
Conserva tu bienestar en toda situación; aprender a vivir implica convertirse en guerrero imperturbable, en habitante de tu centro, desde donde ejerces la soberanía existencial.
La imperturbabilidad no es indiferencia, es sensibilidad bien canalizada, es amor inteligentemente dirigido, es permeabilidad selectiva, es blindarse energéticamente ante todo aquello que no aporta crecimiento ni placer, es ejercer con lucidez la indiferencia amorosa. Todo ello será parte de ti si lo cultivas con paciente meditación y constantes contactos energizadores con la Madre Tierra, con la reflexión interiorizadora y la autoobservación reguladora. Maneja tu mundo interior de esta manera, conduce el entorno en el que te mueves, desde el pensamiento lúcido y la emoción precisa. Quiero confesarte que la imperturbabilidad no es consecuencia de una técnica secreta, sino resultado de un riguroso trabajo interior; donde sea que estés, continúa este proceso, de esta manera, el fuego de tu crecimiento se tornará indetenible, tus instantes palpitarán ininterrumpidos, de tus huellas brotarán pétalos, tu actitud se habrá convertido en referente fundamental para otros buscadores, que al conocer tu itinerario dejarán de construir castillos de arena, que la próxima ola de un entorno cambiante y turbulento destruirá inevitablemente. Están en tus manos el perfume y la esperanza, el silencio invencible y la altura del vuelo.
Este puñado de semillas requiere de la tierra fértil del jardín de tu corazón. Una sola vida posees, recuérdalo, la infelicidad desangra la vida y entierra las alas, desde las cuales se edifican los vuelos del crecimiento.
Si la caminata no fue interrumpida, la aparición del guerrero será inevitable. Su espada, el amor, garantiza el uso adecuado de la libertad; su escudo, el humor, posibilita la imperturbabilidad de la que te hablé en esta carta. El día que me encontré con la vida de cuerpo entero, comprendí que no es suficiente haber nacido. En la calle nadie te conoce, en la escuela lo principal no te lo enseñan, en la familia te dan mal ejemplo, en la casa tienes muchas cosas que no necesitas, en especial la infelicidad, que empapela casi todas las paredes.
Es urgente interrumpir lo convencional, cortar la caña de la mediocridad, extender la voluntad, repensar todo lo que escuchaste, reconstruirte y en la nueva etapa vestirse de imperturbabilidad. Lograda esa soberanía existencial, cultiva en la parcela de tu vida el frondoso árbol de la autenticidad, desde el cual podrás desplegar el cumplimiento de tu misión, sin que los vaivenes de lo cotidiano interfieran en esa suprema aventura. Otra clave fundamental en este itinerario es el autoconocimiento.
Será el tema de nuestra próxima reunión. ¿Acudirás a ella?
Chamalú
http://elnuevodespertardelser.blogspot.com.es/
LIBRO MAESTRIA EN FELICIDAD (Chamalu) Carta-23
CARTA-23
Mis emociones se quedaron indecisas y mis pensamientos salieron corriendo a cualquier parte.
El lugar donde escribo está bastante poblado, es que lo mejor de la humanidad permanece encuadernado y empastado, en algunos casos con tapa dura. Cuando me interrumpen, mis ideas se desparraman por el suelo y, al buscarlas, a muchas ya no las encuentro. Mi primer viaje fue a Londres, un 26 de junio de 1988. Ocupé un asiento del segundo piso de un jumbo; eso fue antes de la Internet y los celulares, cuando era desconocido, incluso en parte para mí. Esperé el día entero, nunca llegó, en cambio, se presentó ella, se acomodó en el suelo, intentó decirme algo, se arropó en abundante timidez. Al marcharse, algunas mentiras se cayeron de su bolso. Haría cualquier cosa por saber lo que la gente piensa, casi nadie se molesta aparentando un bienestar que desconoce. Me siento mejor, empecinado en que la felicidad sea una primicia. ¿Sabías que eres único y que esta experiencia llamada vida no va a repetirse más? ¿Agradeciste el estar vivo? ¿Agradeciste por todo lo recibido?
Mira, comencemos poniéndonos de acuerdo en algo: si amas la vida, no puedes vivir mal, entonces te propongo descartar cualquier complicación, expulsar de ti toda forma de insatisfacción, valorarte y confiar en ti.
Siéntete bien contigo, eres valioso para ti; la vida es una aventura multidimensional a la cual tienes que presentarte completo. Valórate sin dejar de ser autocrítico y siempre da lo mejor de ti. No busques la aprobación de los demás, sé auténtico, sé tú mismo, pero da lo mejor de ti, entonces no importa que te aplaudan o censuren. Si la vida es lo único que tenemos y simultáneamente somos los únicos en el Universo con estas características, esta existencia se torna supervaliosa.
Acéptate y disfrútate, la vida es increíblemente hermosa, pero tienes que comenzar aceptándote, valorándote y disfrutando de ti, tú tienes que ser tu mejor amigo, recuerda que solo tienes esta vida por ahora, con estas características. Acéptate sin complejos, descubre tus talentos, jamás te compares, acéptate y acepta que puedes cambiar, date premios cuando lo mereces, recuerda que superar obstáculos multiplica la felicidad. Si alguna vez no te invitan, no pasa nada, eres tú lo único que existe en el Universo, con estas características. Como mínimo, confía en ti, descarta el miedo al fracaso, fracasar es imposible mientras no te rindas; no subestimes tus éxitos ni los éxitos ajenos, apóyate en tus fortalezas, acepta, convéncete que puedes ser feliz y alcanzar tus mejores sueños, como también que puedes cambiar lo que sea necesario cambiar en ti. Ten una frase motivadora para cada día, confía en ti, sin embargo, debes saber cuándo pedir ayuda y si ella acude sin que la busques, saber recibirla. La depresión es un síntoma de la infelicidad, enfoca tu energía en ser feliz, crece con todo lo que te pase, apasiónate por lo que hagas, inflúyete positivamente y jamás te culpes. Sé siempre tú mismo, pero con inteligencia; si quieres llorar un rato, puedes hacerlo, pero a continuación y sin demora refúgiate de nuevo en tu felicidad, ahí radica tu centro y tu poder. No es bueno inventar cicatrices ni recordar lo que ya pasó, solo permanece atento al latido; estás vivo, esa es una excelente noticia. Selecciona las influencias que quieres recibir, arréglate y vístete como te gusta, sé siempre tú mismo pero con inteligencia; redescubre constantemente tu poder, incrementa tu sensibilidad, involúcrate en actos que cada vez realices de mejor manera, esto aumentará la confianza en ti mismo. Ya sabes el error de compararte, de igual manera el culparse o culpar a otros, la vida es una escuela para aprender, aprende, crece, comparte, disfruta, valora el hecho de estar vivo, no vivas para satisfacer expectativas de los demás, decide tú lo que está bien para tu vida. Hay un acuerdo fundamental que debes realizar contigo mismo: crecer con todo lo que te pasa, pero crecer disfrutando. Nunca dejes de prepararte, de soñar, de elaborar estrategias, descarta los consejos que no suman a tu crecimiento, expresa lo que sientes en el momento oportuno y de la manera adecuada; reconoce tus virtudes y lo que haces bien y también lo que hacen bien los demás, recuerda que todos nacemos desnudos pero traemos la semilla, esa es una buena noticia: eres la semilla de algo mágico y parte de algo increíblemente grande y maravilloso; es probable que lo más hermoso y poderoso aún no lo hayas descubierto en ti y, como no puedes vivir con un desconocido, embárcate en ese viaje de autoconocimiento, en ese madrigal misterioso que eres tú.
Y que no te dé temor activar el volcán que descubriste, ni transportar valijas de sueños porque todo eso es posible pero no todo será necesario; vivir feliz es un espectáculo digno de imitar, ese es un primer paso a dar y luego rodearse de la gente adecuada, aprendiendo oportunamente a tomar las mejores decisiones. Te recuerdo que tu misión se medirá con tu evolución y con tu aporte a la humanidad; recuerda también que el otro es tu prueba y tu oportunidad de crecimiento.
Cuando te encuentras contigo, cuando te amas y valoras, desde la felicidad que se instalará en ti sentirás que estás rodeado del Universo, porque la vida es un juego cíclico del orden cósmico. Recuerda también que de tu imperfección nace tu libertad, que solo los imperfectos pueden aspirar a la evolución, en ella está incluida la felicidad. Muchos te aconsejarán cómo instalarte mejor en la sociedad. Quiero en esta carta proponerte que te reconozcas y, al reconocerte, encender tu lámpara, pulir el diamante que eres, caminar sobre espinas si es preciso y avanzar indetenible. También me tocó atravesar oscuros túneles y hostiles bosques de incomprensión, también a mí me recibieron manos sin ternura y una indiferencia que golpeaba. Entonces me refugié en la poesía, sembré semillas de esperanza, planté hondo el árbol de la confianza en mí y acrecenté la estatura del amor propio.
Fui incansable arquitecto de mi vida, jamás me di por vencido, entonces descubrí que mi alma nunca dejó de cantar. En la próxima carta, quiero contarte las claves de la imperturbabilidad, que me convirtieron en guerrero. Hasta pronto.
Chamalú.
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LIBRO MAESTRIA EN FELICIDAD (Chamalu) Carta 22
CARTA-22
Todo el mundo se puso de acuerdo en poner de moda la infelicidad, al punto de mirar extrañados a quien, discrepando con esta unánime decisión, se aparta del rebaño y se declara feliz. El objetivo de esta maestría es precisamente llevarte hasta el punto de que puedas firmar una declaración de felicidad y hacerlo público. En este instante la lluvia ha retornado más ruidosa, expresándose con voz atronadora.
El jardín agradece el detalle; cae el día, me adapto a la noche, me pregunto si la gente se pregunta, siento frío en los pies, encuentro solo un calcetín, constato que me sobra un pie.
Resulta que hoy tenía una entrevista, lo recordé cuando ya era tarde. El agua fría de la ducha me devuelve la lucidez, menguante a esta hora; siento hambre, y pensar que mucha gente muere de hambre al mismo tiempo que otros lo hacen por sobrepeso.
Me preocupa el futuro de la humanidad, observo a los niños, ¿qué mundo les espera?, me pregunto.
Anoche vi una película que especula sobre el futuro, explosión demográfica, escasez de agua, crisis alimenticia, desnutrición afectiva, déficit ético. Mi preocupación se quedó pensativa; precisamos inventar otras formas de vivir, donde la vida sea más importante que el lucro. Se intensifica la lluvia, me gusta el agua, creo que terminaré viviendo en una isla del Caribe, sin más vecinos que el océano en unánime emboscada.
Del agua aprendí a descomplicarme, a fluir, es decir, a tomar la forma de la circunstancia en la que me encuentro.
La infelicidad puede multiplicarse cuando portamos miedo o rigidez. La vida es como el agua fluyendo por el cause del rio, lleno de obstáculos pétreos que solo posibilitan más diversión para el agua, incluso cuando los obstáculos son completos inventan una cascada para seguir fluyendo mientras se divierten. Eso es felicidad, esa es la vida de quien apostó a despertarse.
La felicidad se parece tanto a la fluidez, que resultó ser lo mismo. Se aprende a fluir especializándose en descomplicarse, en simplificar procesos, en ver la oportunidad en los problemas y encontrar el placer en hacer lo que nos toca hacer.
No importará lo que te pase, si aprendes a ver en todo oportunidades y enseñanzas, estímulos para continuar vivo.
Si algo sale mal, olvida rápido, recuerda que la memoria es una galería de arte reservada para obras artísticas y buenos recuerdos. Disfruta del camino sin obsesionarte con la meta; vivir es fluir y fluir es simplificar, porque todo es posible de una u otra manera. Acércate a la filosofía dionisíaca, canta, danza, celebra, fluye, cambia de opinión cuando sea necesario, ve hasta el borde del abismo donde crece la flor de la felicidad, que no gusta del sospechoso terreno de la zona de confort.
Acepta lo inseguro, respeta tus principios; nunca sabrás de antemano todo lo que te hará falta, entonces, prepárate para todo, hay muchas entradas para la felicidad pero cada uno tiene que construir la suya. Recuerda que eres superior al entorno, a las circunstancias que pueden incluir críticas e incomprensión; a veces será necesario que te desconectes de todos los aparatos, de todas las amistades y te sumerjas en el silencio y la soledad y estés simplemente contigo. Olvida la opinión pública, tómala en cuenta solo cuando sea necesario saber lo que dice; actúa siempre desde el amor, es imposible equivocarse si el corazón es nuestro lugar de residencia.
Actúa como el agua, que siempre encuentra la manera de seguir adelante. La fuerza de lo flexible está demostrada en el combate del mar con las rocas, ellas terminan esculpidas por la fluidez del agua y su increíble fuerza. Sé comprensivo, ríete de ti mismo cuando sea necesario, acepta lo que tienes que aceptar, cambia lo que puedas cambiar; ser feliz es fluir conscientemente en el tiempo; recuerda que puedes comenzar a ser feliz cuando tú lo decidas. En verdad no existe otra alternativa, ser infeliz no es una opción para la gente inteligente, sin embargo, no cometas el error de hacer de la felicidad tu meta, cuando ella es el camino a la vida. Y la lluvia dejó de fluir para dar paso al flujo del agua en su versión terrestre. Me gusta ver cómo el agua va tanteando, abriéndose caminos donde antes no existían, esa es una gran enseñanza. La sequedad y la rigidez se vieron una vez más derrotadas, haz esto en tu vida, aprende de la mariposa que fluye en el océano de la atmósfera, del fuego que fluye danzando con la luz, del viento que fluye transparente, paseándose descomplicadamente por todas partes. ¿Recuerdas todo lo que ya compartí contigo desde la primera carta? Solo tienes que releer los textos, extraer las enseñanzas que precisas y aclimatarlas gradualmente a tu vida sin que el temblor del cambio te detenga ni el huracán de las criticas te desanime.
He reunido toda mi herencia vivencial para desparramarla en estas cartas, ¿ya las recomendaste? En ellas encontrarás polen para hacer tu miel y racimos de conocimientos para fabricar tu propio vino y, desde él, volar al territorio del éxtasis, donde la cordura está prohibida. Encontrarás también maderas preciosas para amoblar tu vida, flores portando claves para decorar tu existencia, milenarios aceites para masajear tu conciencia, perfumes para aromatizar EL ITINERARIO DE TU ALMA. Imagínate que abriste un antiguo cofre, donde estaban, en forma de antiguos pergaminos, secretos reservados para ti.
Ya sabes qué hacer con ellos. En la próxima entrega, quiero hablarte de lo valioso que es cada uno, como única representación del Universo. Podemos continuar caminando unos pocos pasos más. Un abrazo.
Chamalú.
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LIBRO MAESTRIA EN FELICIDAD (Chamalu) Carta 21
CARTA-21
El cielo se oscurece, comienza a llover, se amontonan mis ideas, se empujan unas a otras. Me dijeron que un libro muy extenso corre el riesgo de no ser leído, decido reducir la extensión de las próximas cartas. Al final del pasillo, duerme con las patas arriba Panda, un viejo pastor inglés que comparte su soledad conmigo; tiene tanto pelo, que a veces me toca informarle que está lloviendo, su piel demora unos minutos en recibir la notificación acuosa de las gotas de lluvia.
Afuera, la vecina en pantuflas mata su tiempo, mientras intenta pescar algún chisme para aderezar su aburrimiento.
Hay gente que grita porque no tiene nada que decir; un perro cercano no deja de ladrar. Cierro los ojos, me imagino elefantes circulando por la calle de casa, jirafas dialogando incómodas con los cables telefónicos, rinocerontes atravesando esquinas en semáforo rojo, hipopótamos buscando piscinas donde humectar su piel. Los trabajadores del edifico en construcción concluyen su jornada, regresan a casa llevándose a cuestas su cansancio.
Al llegar, podrán comer y luego aplicarse una dosis prolongada de televisión, hasta quedar dormidos frente a la pantalla.
A media noche, quien no viva solo, podrá ser despertado para mudar su descanso a la cama, y al despertar, la rutina laboral se repetirá, los días son clonados con minuciosa precisión.
Siento náuseas. Mejor, cambiemos de tema. Tengo ganas de llevar mi cuerpo a la bañera, una voz interna me dice que debo terminar estas cartas, colisionan lo que pienso con lo que siento, no será la última discrepancia, decido seguir adelante. Llegué a pensar que compartirte mis secretos podría ser importante. En ese sentido te sugiero que ames lo que te toca hacer. Antes te había dicho: «Entrégate completamente a lo que haces, reconcíliate con la disciplina, si es necesario», porque es mejor amarla y disfrutarla, porque la disciplina es la fábrica de milagros. Ya sabes que la suerte no existe. ¿Sabías que la genialidad heredada no abarca ni el veinte por ciento y que el restante ochenta por ciento es disciplina y perseverancia? Ama y disfruta la disciplina, ese es otro de mis secretos; conviértete en experto en automotivación, no dependas de que otros te motiven. Cualquier actividad realizada con motivación, incrementa la felicidad; recuerda que los talentos no se desarrollan completos hasta que despertamos.
A partir de ese momento, cultívalos pacientemente, sin olvidar que la intención enfoca la energía, que si quieres ser feliz, debes aprender a controlar, es decir, direccionar tu energía; que ser útil a los demás incrementa tu felicidad, que la gente inteligente acepta sus derrotas con optimismo y aprendiendo de cada una de ellas. Algo muy importante que debes saber a esta altura de tu formación, es que nunca debes resistirte a los cambios, solo asegurarte que sean para mejorar que estén alineados con tus objetivos y compatibilizados con tus principios.
También es bueno saber que es mejor no tomar las ofensas como algo personal, son simplemente la vociferación de alguien que tiene un mal día. Tampoco te permitas ningún apego, ellos son totalmente prescindibles. Pregúntate qué pasa si no te enfadas.
¿Y si no me decepciono? Te darás cuenta de que no pasa nada, entonces comprenderás que tu paz interior es más importante. Recuerda esto: si cambia tu percepción, cambia todo. En esta perspectiva, es recomendable soltar el pasado, prepararse para el futuro y simultáneamente vivir intensamente el presente.
La vida ocurre solo en el presente, pero en un presente de varios niveles, porque vivir despiertos es dialogar con las otras realidades. Te propongo también que tomes en cuenta el lugar, la cultura, la familia y la época en la que naciste.
Ellas son las circunstancias que marcan los rasgos de la vida de cada uno y, en muchos casos, los desafíos que tenemos que superar. La calidad de la vida no depende solo de la felicidad, sino también de la manera de obtenerla, de la forma de conservarla y vivenciarla.
La gente que vive solo para satisfacer sus necesidades básicas nunca llega a generar autentica felicidad. También es bueno saber que muchas cosas que buscas, en realidad, ya las tienes de una u otra manera. ¿Sabes que la vida activa genera felicidad? ¿Que toda la vida, toda sin excepción, es una escuela desde que posibilitaste tu despertar? ¿Que la gente lúcida no se avergüenza de sus errores? ¿Que vivir por un salario es haber perdido la dignidad? ¿Que casi todos buscan la felicidad en el lugar equivocado? Necesitas retos para superarte, de esa manera la felicidad se incrementa.
El aburrimiento viene como consecuencia de la ausencia de desafíos; inteligencia es capacidad de vivir bien, formándose y transformándose, asegurándose para que ningún error sea en vano, construyéndose pacientemente, sin olvidar que el camino a la felicidad es el mismo camino del autoconocimiento. Entre la genética y la cultura, florecerá tu felicidad, sin embargo, casi nada está determinado de forma inmodificable, de manera que tú puedes hacer con tu vida casi todo, incluso descartar definitivamente la infelicidad y trenzar las circunstancias de tal manera, que el placer sea tu país y el crecimiento tu manera de vivir. Es hora de partir, de descubrir que la vida era otra cosa, de reemplazar la hojarasca por las flores y bordar los instantes con hilos de luz. Te propongo también que te asomes a la plenitud, que empujes tu crecimiento, que abandones la provincia de lo conocido para instalarte, sin perder tu identidad, con vocación universal, alimentando unidades en la diversidad, forjando mentalidades con alto nivel de lealtad a la vida, encarando las tempestades con valor y creatividad. Te propongo afrontar la vida con todas sus consecuencia, sin más refugio que la felicidad ni más protección que el amor, entonces el Universo te dará la bienvenida. Una clave fundamental quiero compartir contigo: aprender a fluir. Este tema nos reunirá en la próxima carta.
Chamalú
LIBRO MAESTRIA EN FELICIDAD (Chamalu) Carta 20

CARTA-20
Entra alguien más, era un recuerdo, enciendo una idea, me pregunto por el destinatario de estas cartas, en realidad son un fragmento de mi vida. Anochece, siento frío, me acurruco por un momento, pronto saldré de viaje, pienso; mi pelo yace cuidadosamente desarreglado mientras mi barba ensaya una discrepancia cromática e insiste en diferenciarse, amigándose con la nieve en su apariencia. Pasa una ambulancia, gente desolada acompaña a quien casi pierde la vida; en verdad, todo el tiempo la gente juega a destruir su vida; creo que ha muerto, le cubren el rostro, quizá su vida se fue sin haberse estrenado en su versión plena. Miro a un lado y al otro, no hay testigos, podría ser infeliz un momento, me pregunto con curiosidad; aparecen las primeras estrellas, creo que todo el universo me está mirando.
La calle quedó vacía por un instante, me sentí solo, ¿será que me estoy acostumbrando al caos?, me pregunto; el humano tiene la extraña habilidad de acostumbrarse a todo. He dividido mi vida en franjas, cada una tiene su propio color. Actualmente me encuentro en una coyuntura confortablemente amoblada, diseñada para no necesitar nada del exterior, bueno, casi nada. Tiene forma circular y no cave nada por debajo del nivel de la felicidad. Hace días, temprano por la mañana, me encontré con unos vecinos que buscaban a su mascota, que se había extraviado. Me quedé pensativo, la felicidad está extraviada hace mucho y no veo gente buscándola con auténtica intención de quedarse con ella. En verdad, es totalmente genuina la infelicidad que muchos practican, hasta podrían patentar su fórmula y vender franquicias.
Para una vida tan breve, basta una meditación cotidiana.
En cualquier momento y lugar, permite que el silencio te acoja. Excelente comenzar el día meditando, es una forma de contrarrestar la fuga constante del tiempo. Si comenzaste el día meditando, su eco se extenderá a lo ancho de todo el día, los pensamientos emigrarán cada vez que sintonices al silencio; el alma, taciturna en principio, cultivará espigas de esperanza, anidando olas de tiempo, que solo se detienen ante el silencio.
Por la mañana, a mediodía y por la tarde, podrás hacer lo que quieras siempre que, invisiblemente, te inclines sobre ti mismo, e inaugures introspecciones profundas, viajes al espacio interior que habitas, guarida del espíritu, refugio del silencio que solo sabe de sensibilidades y sabidurías. A la hora en que arde el crepúsculo, enciende la hoguera de la reflexión, permite que la evaluación sobrevuele tu tiempo-espacio. La evaluación es un ave nocturna que picotea todo lo que hiciste, desparramando recuerdos para que los vuelvas a ver. Al concluir tu reflexión, deja galopar las principales enseñanzas del día y echa las redes de tu comprensión para retener las más valiosas enseñanzas. Recuerda, la vida es una escuela iniciática, desde que te despertaste. Vive solo este instante, instante a instante; cada día es una nueva encarnación en la cual tienes el supremo deber de viajar a ti mismo y al encontrarte, izar el alerta sereno, la bandera de la vida plena, donde está sellado el sentido del propósito.
Si deseas caer en alguna tentación, puedes hacerlo, sin olvidar que nunca podrás cometer el mismo error dos veces y con la condición de observarte. Que te despeine el viento y te moje la lluvia, recuerda que estás vivo… por ahora. Si comienzas el día purificándote con la meditación, si te acuestas previa evaluación, si te especializas en ver lo bueno en cada situación, si pones en tela de juicio tus creencias e ideas de vez en cuando, si realizas un inventario periódico de las oportunidades que te dio la vida y conservas una actitud agradecida, si manejas el enfoque existencial que te permite poner toda tu energía en lo que haces, entregándote totalmente a la experiencia; si sacas enseñanzas de todo, cuidas lo que piensas y direccionas adecuadamente tus emociones, fortaleciendo tu autocontrol, con la trilogía que te propongo en esta carta, si vives de instante a instante y recuerdas en todo momento que se cosecha lo que se siembra; si conviertes tu búsqueda y crecimiento en tu estilo de vida, entonces habrás aprendido a vivir. Recuerda que la felicidad comienza con el aprendizaje a vivir consigo mismo. Aprendemos a vivir o nos morimos sin vivir, no hay otras alternativas, porque no es vida el vivir a medias. Cometer errores no es un error grave; vivir sin vivir es un error que amarrará nuestros días a la mediocridad y a la intrascendencia. He visto almas suspirando, multitudes junto a la niebla del vacío; he presenciado seres sumergidos en la infelicidad, con la música caducada y el aroma del bienestar ausente. Toda la vida y el inmenso potencial, toda la capacidad cerebral y la magia de la mente, reducidas a una vida simple, opaca, delgada hasta la banalidad, sin raíz ni adrenalina, sin endorfinas ni el vértigo de la sorpresa, sin la magia de la entrega ni el éxtasis de saborear completamente el instante. Entonces cerré los ojos, pero mi cuerpo continuaba mirando.
La opción está clara, tendrás que elegir si te quedas con la felicidad, es decir, si aprendes a vivir, lo cual implica aprender a dar contenido profundo al inicial sinsentido que caracteriza la vida, o sigues al rebaño, haciendo lo que todos hacen, descartando la reflexión, la meditación y la autoobservación, limitándote a hacer lo anormal, normalizado, el autoengaño convertido en forma de vida. El infeliz practica el pesimismo, que es el deporte de mirar solo las dificultades, pero se hace llamar realista. Se ocupa de la vida de los demás, mientras evita profundizar en la suya, convirtiéndose con el tiempo en esclavo de su malestar. Recuerda esto: la razón no puede dar todas las respuestas sin suprimir la magia ni mutilar las capacidades extrasensoriales. La vida incluye el misterio, que se revela a quienes con su crecimiento recuperan su sensibilidad.
Una vida lúcida se construye danzando con los problemas, aprendiendo de todo lo que pasa y asombrándonos de los imprevistos.
Simplifica, porque en la vida todo puede simplificarse; no dejes de cambiar las formas, porque el crecimiento implica eso.
Hay cosas que nunca sabrás ni comprenderás, pero ello no debe ser un problema ni detener tu avance, sin embargo, tu silencio, en un contexto de crecimiento, te irá revelando muchos secretos. Reflexiona, pero también haz silencio; obsérvate constantemente, recuerda que estar en silencio meditativo es estar contigo, que tu tiempo es tu principal capital, que puedes con tu crecimiento convertirlo en conocimiento, que satisfacer solo las necesidades básicas, como hace la mayoría, nunca genera felicidad.
Recuerda también que el hombre feliz es dueño de sí mismo; que la gente con conocimiento busca equilibrio en su vida y, simultáneamente, sensaciones nuevas, cuidando de no descuidar ningún aspecto de su vida, alerta, atento, porque lo que importa no es lo que pasa, sino cómo interpretamos aquello, qué actitud desplegamos y cuánto conocimiento extraemos.
Vivir bien es mi actividad favorita desde que aprendí que cada minuto es mío y por última vez. Desde entonces, me quité la armadura, dejé de estar al ataque o a la defensiva, dejé de prestar atención a los ladridos; la envidia es el olor del cadáver, que en su sinsentido perpetuo resuelve su vacío exportando mugre.
Ya sé cómo me llamo, la misión que tengo, el fervor que me posee, entonces dejo que el amor decida por mí. Esta es la clave: soy pasajero, igual que tú, llegué desnudo y mi vestuario al partir carecerá de bolsillos. Habito un creciente otoño. En un rincón de mi vida, al fondo a la derecha, encontré un día un puñado de tristeza, obviamente no me saludó, no quería verme, le hice una broma, el momento fue imperfecto, el paisaje continuó gris y solo se completó cuando convoqué a mi robusta indiferencia, a la que ignoro por completo, dejando que sus últimos pétalos se marchiten definitivamente. Al retornar, la luz había estallado de nuevo, la belleza estaba otra vez de cuerpo entero, quizá fui cruel con la tristeza, pero su aspecto gris cambia el color de todo lo que veo y yo escogí el arcoíris como cabellera y alas transparentes para sobrevolar las oportunidades. Elegí también hacer de mi vida una fiesta de crecimiento y creación, asechar a cada enseñanza camuflada, habitar todos los instantes posibles y consumir el tiempo, convirtiendo en crecimiento ese flujo inevitable. Elegí también compartir contigo estos mensajes, robándole historias a mi memoria, tiempo a mi historia.
Volverás a verme en la próxima carta. Aún queda una ráfaga de conocimientos para compartir, antes de que la brusca despedida haga crujir el encuentro y la nostalgia se haga presente de cuerpo entero, como aquel día la tristeza, antes de morir de inanición por fulminante indiferencia.
Chamalú
http://elnuevodespertardelser.blogspot.com.es/
LIBRO MAESTRIA EN FELICIDAD (Chamalu) Carta 19
Al final de año la gente se da cuenta de que transcurrió un año, que precisa renovar el calendario, que debemos celebrar el nuevo año y gastar en ello lo que sea necesario.
La opinión pública condena a quien se abstrae de este ritual que se repite mecánicamente cada doce meses. El ambiente es festivo, pocos se dan cuenta de que en realidad consumieron un año de su vida, que les queda un año menos para vivir, es decir, que cada año que pasa estamos más cerca de la muerte; en verdad quería hablar un poco de la muerte en la anterior carta, pero no fui capaz, ¿te diste cuenta, verdad? La calle donde vivo es tranquila, está al norte, cerca de la montaña.
Una pirámide natural, a manera de cúpula, decora su imponente silueta. De vez en cuando pasan autos, nunca sabré a dónde se dirigen. Una mujer con abundante maquillaje espera un taxi; hay gente que se pasa esperando que pase algo en su vida y solo se pasa su vida. El tubo de escape del taxi que la recoge exhala oscuridad gaseosa, un aporte más al calentamiento global, que a nadie parece importarle. Desde la ventanilla de otro auto, pasa otra mujer sin ver, parece que la tristeza se apoderó de ella, quizá también eligió ser infeliz, es decir, cumplir el libreto oficial, donde aprender a vivir no es rentable y, por tanto, puede ser descartado. Veo a una persona caminar de prisa, a otra que va a ninguna parte, pienso. El domingo son las elecciones en mi país, la democracia en la actualidad fue hecha prisionera de los medios de comunicación y de la tecnología que persuade y manipula. Algunos candidatos van mintiendo casa por casa. En el ambiente preelectoral todo es mentira. Alguien estacionó su auto con las luces encendidas, le vi bajar con prisa, su vida permanece apagada, la puerta del vecino se abre, parece sin vida, como la mayoría. «La muerte comienza con la infelicidad», pienso. Veo a un vecino cruzar la calle, a un joven acudir al ritual pedagógico diario, a una anciana dar pasos lentos (¿cuántos buenos recuerdos habrá acumulado en toda su vida?) Una botella, junto al árbol, delata la cultura etílica que tienen muchos devotos en las nuevas generaciones; es más fácil destruir, destruirse, amontonar los instantes, lanzarlos por la ventana, acostumbrarse al absurdo, graduarse de escombro, apestar por infelicidad y tener un buen estatus, todo al mismo tiempo.
En el país de la apariencia, importa lo que pareces, no lo que eres. Un día constaté que hay muertos caminando por las calles. ¿Qué hacer ante semejante panorama? Un plan de vida puede ser la herramienta que te permita organizar tu existencia y elevarla al nivel mínimo normal, es decir, a la felicidad, con todos los efectos colaterales que ello implica. Quizá el primer paso sea reconstruir la capacidad de soñar, majaderamente machacada y en muchos casos suprimida. Los sueños son la cantera de donde provienen los objetivos; los sueños son locos, son libres, son utópicos, sin embargo, soñarlos, imaginarlos, convivir con ellos temporalmente y fabricar nuevos sueños, resulta altamente placentero e imprescindible en una vida en la cual precisamos sentirnos intensamente vivos. De los sueños extraeremos los objetivos, que básicamente son sueños con tren de aterrizaje, es decir, viables y aplicables, con capacidad de implementación y adecuados a realidades concretas. Los objetivos marcan el Norte, la perspectiva, el rumbo que otorgaremos a nuestra vida, porque no es posible esperar una vida con felicidad y sin objetivos.
Junto a ello, precisaremos dotarnos de principios y valores compatibles con la perspectiva elegida. Los principios son las luces que iluminan el camino, esos faros que en la oscuridad de las circunstancias existenciales, impredecibles y dinámicas, nos iluminan la marcha, marcando referentes y límites, es decir, las reglas de juego que marca el nivel ético que elegimos para vivir.
A todo ello es preciso añadir los medios adecuados, las actividades precisas, los cómos compatibilizados con las metas propuestas, de manera que nuestro movimiento energético actúe en un contexto de coherencia creciente.
Establecidos los cuatro aspectos mencionados, solo será necesario enmarcar nuestro plan de vida en un cronograma realista, un manejo de nuestro tiempo que establezca plazos, de manera que esté claro lo que tenemos que hacer esta semana, este mes y este año.
Junto a ello, será preciso establecer un mecanismo de evaluación para medir nuestro avance y constatar el cumplimiento de los objetivos planteados, además de los medios utilizados, porque todo deberá estar regulado por los principios elegidos y con el compromiso de crecer durante el proceso y disfrutar de todo el itinerario.
No importa la edad que tengas, debes saber que una vida bien planificada tiene grandes beneficios, porque la vida es como una empresa, requiere de una buena planeación, una buena gerencia, una buena estrategia para tener una gran ganancia, esto es, felicidad duradera, amor permanente, libertad lúcida, paz interior y una abundante salud. Me gustaría preguntarte si vives enfocado en tus objetivos, si tienes tus principios claros, si tus creencias no actúan como obstáculos para lograr tus metas, si tus hábitos son compatibles con tus objetivos; si tienes la estrategia existencial precisa para el momento en que te encuentras actualmente. También es necesario que te asegures de tener metas inteligentes, maneras creativas y todo articulado a tu misión.
El resto, convertir todo esto en tu estilo de vida. También es cierto que no todo saldrá como tú planeas, entonces será preciso un plan B, C, D, etc. Elaborar un plan de vida no te exime de prepararte para ser experto en improvisar, en mantener tu centro en medio de la turbulencia. Ello incluye también pensar y sentir (razón e intuición), posibilitando una sincronización hemisférica que nos permita jugar con ventaja. Te propongo planificar una vida innovadora, tener objetivos grandes pero realistas, manejar tu vida como una empresa, pero con un alto nivel de espiritualidad y un perfil artístico que te apasione, atravesar cada uno de tus días.
Recuerda que un error puede ser un paso adelante si sabes cómo reciclarlo, que la felicidad se autogestiona, que caminar rumbo a la vida plena implica gerenciar lúcidamente nuestra vida, y para ello te escribo estas cartas, que son claves iniciáticas que en conjunto te brindan la posibilidad de vivir espectacularmente.
Te propongo también considerarte tu propio gerente interior, ese que sabe manejar sus procesos internos, que se asegura de dar cada día un paso hacia sus objetivos, que sabe direccionar su energía rumbo a sus metas, usando intención más visualización. Mira si el camino que tomaste coincide con tus objetivos; autoevaluarse constantemente es fundamental, más nunca te desanimes cuando las cosas no salgan como planeas.
Esta es la maestría en felicidad y tú, al concluir este curso, te graduarás si apruebas la tesis de aplicar todo esto a tu vida, es decir, convirtiéndote en gerente en felicidad, en experto en planeación estratégica de tu vida; tú podrás ayudar a otros a recuperar su capacidad de soñar, esa será la mejor profesión, la más buscada en el futuro cercano.
Te reitero, primero sueña en grande, a continuación asegúrate de ponerte metas claras y aprender la manera de alcanzarlas sin estrés. Otorga a tu vida un gran propósito social, sin olvidar que el corazón es tu propósito, la esencia es tu misión, desde la cual se posibilita tu evolución. Enfoca tu vida rumbo a tus sueños, ten cuidado para nunca confundir medios con fines y que lo urgente no te distraiga de lo importante. Recuerda que tener metas y desafíos ayuda a vivir con calidad. Sueña y visualiza tu futuro cada día. Finalmente, quiero reiterarte la importancia de encontrarte para despertarte, si aún no lo hiciste.
Cuando ello ocurra, revisa tus planes y adecúalos a la etapa en la que te encuentras, asegurándote de transportar mucho optimismo y creatividad que, puestos en acción, multiplicarán tu felicidad, porque en definitiva se trata de ser felices, para que la felicidad apadrine todo lo demás. Disfruta de la disciplina y la voluntad; nacemos incompletos, pero traemos la semilla, que germinará cuando nos preparemos, cuando nos dotemos de un buen plan de vida, después de todo es fácil ser feliz, cuando aprendemos a vivir. Ese es el punto: afinar nuestro plan de vida, acostumbrarnos a planearlo todo y al interior de los planes fluir e improvisar, desabrochar toda la espontaneidad y esa atroz creatividad que convertirá los problemas en espacios para crecer y disfrutar.
Mi plan de vida no incluye estrellarme ni experimentar la infelicidad en cualquiera de sus formatos. Te sugiero soñar más, planear mucho, disfrutar intensamente, no aferrarte a planes ni resultados, realizarlos con pasión, creciendo y aprendiendo de todo lo que te pase. Basta una nube para improvisar una lluvia, basta un sol periférico para pintar un arcoíris, bastas tú para planear una vida espectacular y regalártela 365 veces por año.
La trilogía que transformó muchas vidas se compone de meditación, autoobservación y reflexión, creativamente constituidos en estilo de vida. De esto quiero hablarte en la próxima carta. Estás invitado.
Chamalú
http://elnuevodespertardelser.blogspot.com.es/
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